Este oleo se llama » Todas podemos ser Campanilla»
El síndrome de Wendy esta basado en el miedo al rechazo personal, complejo de inferioridad y el impulso por agradas a todos.

Pero llega un momento en tu vida que desarrollas una sana autoestima , aprendes unas adecuadas habilidades sociales que hacen que tus relaciones sociales sean un foco de satisfacción y gratificación. Entonces es cuando nuevamente vuelves a ser Campanilla!!!

El síndrome de Wendy se refiere a la necesidad de satisfacer y colmar de deseos a otra persona, que comúnmente suele ser la pareja o los hijos. Las influencias culturales hacen que sean las mujeres las que tienen una mayor probabilidad de padecer este problema.

Si bien este síndrome no tiene entidad clínica en los principales manuales diagnósticos, lo cierto es que existe una serie de características definitorias del mismo y que nos pueden ayudar a definir el perfil de una persona afectada por el síndrome de Wendy:

  • Persona a la que el perfeccionismo le lleva a sentirse culpable cuando algo sale mal, especialmente en lo que respecta a satisfacer a otros.
  • Se siente imprescindible; es ella quien debe encargarse de hacer las cosas.
  • Su idea de amor es igual a la de sacrificio. Se resigna al malestar, al cansancio y al resto de consecuencias negativas que trae consigo el desgaste debido al cuidado de otra persona.
  • Asume las responsabilidades y tareas de su Peter Pan, por lo que, en caso de no serlo, asume el papel de madre de su pareja.
  • Evita los conflictos e intenta hacer feliz a la otra persona dejando a un lado su propia felicidad.
  • Se disculpa o se siente culpable por las cosas que no le ha sido posible hacer.